Visita al ginecologo

El doctor se acerco y me dijo que también me despojara de la blusa, obscultaria mis pechos

Hola, mi nombre es Sandra, soy mexicana. La historia que relato la escribo por la necesidad de contarle a alguien lo que me ocurrió, ya que no puedo comentarla con alguien conocido, por miedo a tener problemas o que me consideren una cualquiera. No se si sea realmente una historia erótica, lo que si se es que es verdad.

Todo comenzó cuando empecé a tener dolores en mi abdomen, me daban fuertes cólicos al grado de hacerme llorar, eran parecidos a los dolores como cuando estas en tu periodo menstrual, solo que mas intensos. Ya no los soportaba, así­ que decidí­ pedir una sita con mi ginecólogo. Como era urgente me dio sita a las 20:00 hrs. del siguiente dí­a. Siempre voy al a consulta acompañada de mi esposo, ya que es medio celoso, y a veces creo que tiene razón, pues tengo buen ver, cualquier hombre me voltea a ver cuando voy por la calle, y según mi esposo no se imagina que puede hacer un hombre al tenerme completamente desnuda y expuesta. Yo acepto ir con el porque me da miedo sentir dolor cuando te examinan los médicos y. necesito que me apapachen.

Bueno el caso es que el siguiente dí­a era viernes, y mi esposo tendrí­a que salir temprano del trabajo para acompañarme, ademí¡s de atravesar todo la ciudad para llegar al consultorio.

Como habí­a quedado llegue poco antes de la hora indicada, el lugar estaba vació, lo cual era raro pues siempre hay gente, pero pensé que era normal ya que nunca habí­a ido tarde. No habí­a nadie en recepción así­ que me senté a esperar a que llegara mi esposo. Casi inmediatamente salio el doctor, me saludo y me invito a entrar. Un poco titubeante me levante y entre.

Como siempre hizo las preguntas habituales, ademí¡s agrego una: ¿Dónde esta su esposo?, a lo cual conteste que venia en camino. Le empecé a explicar lo que me pasaba, tratando de hacer tiempo. El malestar que tengo como ya dije es dolor en el abdomen, se incrementa cuado estoy sentada, también siento los senos hinchados. Me pidió que me desnudara, me iba a explorar.

Fui detrí¡s del biombo, me quiete la falda de mezclilla y las botas, me puse la batita blanca. Salí­ del biombo, el doctor al verme me vio lujuriosamente, al menos esa fue la impresión que me dio.

Me senté en la camilla y en ese momento me di cuanta que no me quite la tanga, creo sucedió por los nervios que tenia, así­ ahí­ mismos me baje el hilo dental, frente al doctor, no se porque lo hice, fue mi primera reacción. Seguramente alcanzo a ver mis blancas nalgas, bueno en fin me la quite y la guarde en una bolsa de la bata.

El doctor se acerco y me dijo que también me despojara de la blusa, obscultaria mis pechos, lo cual se me hizo extraño. Sentada en la camilla me baje la bata y me levante la blusa, solté el bra y salieron mis redondos y grandes pechos, jiji los tengo bien formados. El medico al verlos abrió los ojotes, nunca los habí­a visto, nunca me habí­a revisado esa parte.

Sin subirme la bata empezó a sobarme una teta la masajeo en cí­rculos, me salieron varios quejidos pues me dolí­a, lo mismo hizo con la otra pero mas rí¡pido y apretando mas. Solo veí­a como las apretujaba con sus enormes manos. Posteriormente con cada mano me sobo los pezones y apretó mis puntitas indicí¡ndome que efectivamente estaban inflamados. Yo un poco absorta, me dije, tanto tentarme para que solo me diga que estí¡n inflamados, nadie me habí­a manoseado así­ mas que mi esposo.

Pidió recostarme y poner las piernas en el estribo, me alce la bata y obedecí­ su indicación, mientras el me platicaba no se que cosas de otra paciente y se poní­a los guantes de lí¡tex. Me indico que bajara un poco mas mis nalgas lo cual hizo que quedaran completamente al aire. Se fue y regreso con una especie de pantalla blanca, la cual puso a la altura de mi cintura y no me dejarí­a ver nada de lo que harí­a, desde ese momento me empecé a asustar y maldecir a mi esposo que no llegaba, pero que podí­a hacer, solo aguantar y seguir con el proceso.

Empezó a tocar mi vagina, yo tenia pena, la toco con una mano mientras que con la otra sobaba mi abdomen, preguntando si dolí­a, de repente metió un dedo lo cual me hizo pegar un grito, pero el siguió metiéndolo y sací¡ndolo preguntando continuamente si dolí­a, ya no sabia que pasaba era una mezcla de dolor y placer, continuo haciendo eso por algún tiempo, sentí­a mi abertura muy húmeda lo cual debió ser cierto ya que metió el famoso espejo de un golpe y continuo el examen.

Yo no se que hacia, me tocaba y me tocaba, sobaba mi parte y no decí­a nada. Después intento abrir mis nalgas, la tonta de mi pregunto que hacia y me contesto que debí­a revisar mi ano pues también lo veí­a inflamado. Me quito el espejo y la pantalla en mi abdomen e indico que me pusiera en cuclillas, en posición de cuatro para revisar correctamente mi culo, ya que lo “nalgona” no permití­a examinarlo bien. Así­ lo hice, mi culo quedo para arriba, el metió un dedo dentro de mi, dolió mucho, entonces me echo una especie de gel en mi anito y lo volvió a meter, sentí­a que me partí­an en dos del dolor, deje caer mis senos en la camilla y apreté las manos, aguantaba los gritos, el le daba vueltas a su dedo, después me toco nuevamente el vientre y metió un segundo dedo en mí­ culo, siguió sobando, el colmo fue que introdujo otros dos dedos ahora en la vagina yo gritaba, me estaban penetrando por mis dos lados.

Termino, me dijo que me tranquilizara…. jaja … y explico que lo que pasaba es que tenia inflamada mi conchita por dentro, es por eso que hizo tantas pruebas. Lo que sucedí­a, explico, que el DIU que traí­a ya estaba ocasionando malestar y me lo tendrí­a que cambiar. Dijo que a pesar de tener dos años con el, era necesario quitarlo porque mi parte estaba muy estrecha debido a mis 23 años y que nunca habí­a estado embarazada.

Completamente desnuda con cara de estupida, no sabia que hacer, sentí­a que me habí­an violado, aunque el doctor se mostrara paciente y me diera razones lógicas de lo que hacia. En eso sonó el celular, vaya, por fin se comunica, esperaba que fuera mi esposo y dijera que estaba afuera. Pero no, si era el diciendo que estaba en medio del trafico, ahora me sentí­a furiosa y pensé: que bueno que pasara esto, el se lo merecí­a por no estar.

Me olvide de el y le dije al doctor que favor dejí¡ramos el cambio de dispositivo para otra ocasión, ya que estaba muy adolorida, aunque en realidad es que me da mucho miedo esos dolores y preferí­a que el desgraciado de mi marido estuviera a mi lado y poderlo pellizcar mientras me cambien el dispositivo.

El medico me dijo que no, no podí­a esperar porque traerí­a consecuencias peores, volví­ a insistir de que me dolí­a mucho y el sugirió inyectarme un poco de anestesia para evitar el dolor. No me quedaba otra, acepte.

El preparo una jeringa, me dijo que me inclinara para inyectarme, empecé a sentir morbo, estaba parada con las nalgas al aire, dí¡ndoselas al doctor, el culo ardiéndome y mis senos inflamados. Me inyecto y pidió me recostara, nuevamente coloco la pantalla blanca en mi abdomen.

Me empecé a sentir mareada, mientras me mostraba el nuevo dispositivo que me pondrí­a, se dirigió nuevamente a mi hoyito y empezó otra vez a manosearlo, solo sentí­ que me coloco de nuevo el espejo (al menos eso pensé) pero ya no supe mas, me quede dormida.

No se cuando tiempo paso, desperté acostada con la bata encima. Sentí­a mi vagina y el culo hinchadí­simo, el doctor estaba sentado a mi lado, mirí¡ndome. Me pregunto si me estaba bien. Indico me vistiera. Al momento de pararme me sentí­ muy húmeda, salí­a algún liquido de mi culo, lo limpie con mis braguitas y me vestí­, revise el celular dí¡ndome cuanta que tenia tres llamadas perdidas de mi esposo.

Le llame y reclamo porque no contestaba, ya estaba afuera esperando desde hace media hora. Le pedí­ el doctor fuera por el a la recepción. Termine de vestirme y entro mi esposo. El doctor le explico lo que habí­a hecho… mi esposo conforme me pregunto si estaba bien. Pago y salimos de ahí­.

Ya ni siquiera me enoje con mi marido, estaba noqueada, como si me hubieran dado una paliza.

Esa noche no pude dormir, pensando en que pudo haber pasado, no pude evitar los pensamientos del doctor cogiéndome, metiéndome su verga por todos mis hoyos, manoseí¡ndome toda. Nunca podré saber en realidad que paso.

Enviado por Sandra caliente

This entry was posted in Confesiones and tagged . Bookmark the permalink.

3 Responses to Visita al ginecologo

  1. I need money fast says:

    Gracias por el buen trabajo y por traer algo nuevo a la Internet!

  2. miami Laser Hair Removal says:

    Muy buen sitio web. Estoy feliz de haber lo encontrado it. Es agradable leer algo interesante. Sin emabrgo, no pude encontrar la lista de suscripción a tu pagina

  3. braulio says:

    hola me encanto tu historía, me excita lo prohibido, el morbo tienes alguna página

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>