por ruben makiavelo
Cómo utilizando técnicas de hipnosis me pude tirar a la mejor amiga de mi hija.
Me llamo Rubén, tengo 35 años y una hija de 15 llamada Ana. Mi niña va al Instituto y raro es el dÃa que no trae a una amiga a casa a jugar al ordenador o hacer deberes. Nunca habÃa prestado atención a sus amigas, pero una de las veces trajo a casa a una chica llamada Nerea que me hizo fijarme en ella de lo buena que estaba. La chavala, de su edad, era preciosa de cara, con un pelo moreno largo que llamaba la atención y un cuerpo diez. Recuerdo que la primera vez que la vi me puse a cien.
La chica vestÃa un top blanco que marcaba sus pechos y un pantalón vaquero que ajustado que hacÃa resaltar su culo. La estuve mirando de reojo toda la tarde, imaginándome que se ocultarÃa bajo sus ropas y finalmente tuve que meterme en el servicio a cascármela escuchando sus voces y risas. Como la niña no se marchaba de mis pensamientos, maquiné algo para acercarme a ella y follármela. Pero todos mis intentos fracasaban debido en parte a mi hija que actuaba siempre como barrera. Un dÃa, mientras compraba una carpeta en una papelerÃa me fijé en un libro de parapsicologÃa llamado “Manual de experimentos parapsÃquicos 3″, asà que lo abrà y comencé a hojearlo. En él habÃan toda clase de experimentos para atraer a otra persona del sexo opuesto hasta tu cama, asà que ni corto ni perezoso lo compré y me dispuse a leerlo con avidez.