Aunque fuà muy recatada desde niña, en alguna ocasión noté que me observaban cuando …
TenÃa yo 17 años y ya estaba bastante desarrollada. De hecho habÃa modelado en pasarela vestidos de baño y habÃa participado en un concurso de cuerpos. No gané pero llegué a la final. Sin embargo, pese a todo, sentÃa que mi busto era muy grande y trataba de ocultarlo. HabÃa tenido novios sin ir muy lejos y todos querÃan casi desde el principio cogerme las tetas. Sin saber cómo uno de ellos un dÃa entre copa y copa logró meterme la mano y me masturbó. Esa fue mi primera “experiencia sexual”. No sentà nada, sólo susto.
En mi cuarto que compartÃa con mi hermana, sólo tenÃamos cortina de velo que con la luz encendida permitÃa ver todo desde afuera. Pero como no habÃa ventanas muy próximas, nunca nos preocupábamos y nos desvestÃamos con desenfado. No habÃa nunca pensando en que alguien me viera independientemente que me gusta que me admiren y la verdad, sentirme deseada. Una madrugada volviendo de una fiesta estaba tan cansada que me desnudé completamente y me tiré en la cama sin siquiera apagar la luz. Ya entre sueños escuché ruidos de voces y sentà miedo. Al poner atención noté que habÃa movimientos de los árboles del patio de casa.
Me incorporé sin mirar a la ventana y salà de la habitación. Entré a la habitación de mi hermano que estaba completamente oscura y miré hacia fuera. Mi sorpresa fue enorme : a esa hora habÃa 3 o 4 vecinos subidos al árbol desde donde se veÃa perfectamente mi habitación. Me sonrojé enormemente y pensé en cuantas veces me habrÃan visto. Esperé unos instantes, entré de nuevo a mi habitación y me cubrà con la sábana hasta que me dormÃ. En esos dÃas recordé lo sucedido y mi rabia se fue transformando en una sensación de placer morboso. Fue entonces que me empecé a desvestir directamente frente a la ventana deseando que estuvieran allà mirándome y me paseaba por todo el cuarto desnuda.
DÃas después me miraba al espejo y me acariciaba los senos y el pubis. No sé si me observaban pero mi calentura iba en aumento cada vez que lo repetÃa.
Hoy tengo 24 años y, durante estos últimos años, no he escatimado oportunidad de mostrar. En la playa me fascina el topless. Esa sensación de sentir cientos de miradas en las tetas me calienta más que una caricia directa. Cuando llego y empiezo el lento rto de desabrocharme el sostén acostada boca abajo, luego me incorporo ocultando mis senos con los brazos y, lenta muy lentamente los voy mostrando hasta que me acuesto y los dejo expuestos a todas las miradas de toda Ãndole siento como se humedece mi vagina y cerrando los ojos imagino que me morbosean, que se masturban mirándome que me tocan y hasta me lo meten.